Laguna Beach; tal vez te suene conocida por el reality show que llevaba el mismo nombre, aunque hay muchas cosas que se le diferencian a él. Esta pequeña ciudad es la segunda más antigua del Orange County, conocido por sus amplías playas y panoramas veraniegos disponibles a lo largo de todo el año. Gracias a que posee unas de las mejores aguas para realizar surf, muchos turistas llegan interesados en poder practicarlo, ostentando además los mejores restoranes de todo el condado, y a su vez se trata de una de las pocas ciudades que ofrece variados festivales artísticos durante el verano. Con el tiempo ciertas cosas han cambiado para los turistas, pues la ciudad está totalmente cambiada, luego de esa calma que vivió hace unos años atrás ahora el aroma de felicidad y tranquilidad ha pasado a la historia. ¿Gracias a quien?, a los jóvenes. Aquellos chicos que lo único que desean es hacer del mundo un lugar libre a su manera, por ello las cosas empezaron a cambiar lenta y paulatinamente. Los adultos comenzaron a creer que el mundo se vería afectado por una gran catástrofe; sí, podrían llamarle así ya que la época de estas nuevas generaciones comenzaban a desmoronarse. Los antes niños y ahora llamados jóvenes del futuro, hacían de las suyas proponiéndose a llegar a tocar los corazones de todos los demás tratando de ganar las elecciones con promesas vagas - como sus antiguos -, las cuales se verían afectadas a la realidad luego de un tiempo.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ya los odio sis
Miér Oct 08, 2014 9:43 pm por ñau

» Babbity Rabbity Sound {3 Épocas}{Nuevo Foro}{A. Élite}
Dom Oct 07, 2012 6:33 am por Invitado

» Thaarok | Afiliación Élite
Miér Ago 29, 2012 9:34 am por Invitado

» Wingardium Leviosa, rol foro (NORMAL)
Vie Ago 03, 2012 9:15 pm por Invitado

» Expecto patronum {Afiliación Elite}
Vie Jul 27, 2012 3:28 am por Invitado

» Wingardium Leviosa, rol foro (NORMAL)
Lun Jul 09, 2012 7:02 pm por Invitado

» The Mafia Vulturi {Élite} {Foro recién mudado}
Vie Jul 06, 2012 1:49 am por Invitado

» Afiliacion: Infernal World Afterlife (Elite)
Mar Jul 03, 2012 2:16 am por Invitado

» Afiliación Élite {Oak School[+18}
Mar Jun 19, 2012 4:52 am por Invitado

» NIRVANIA {afiliación élite}
Sáb Jun 16, 2012 5:52 am por Invitado



Afiliados Hermanos

Afiliados Elite



Durless Manor
Panem Games

Photobucket Safe&Sound







Titanic RPG





C'est la vie. ¿Pourquoi êtes-vous ici?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

C'est la vie. ¿Pourquoi êtes-vous ici?

Mensaje por Isaac Pelletier el Dom Abr 22, 2012 7:07 pm

Era al comienzo un camino, simple, rodeado sólo de viejos robles. Arboles aquellos que medían claramente más de diez metros, quién a su lado, yo no era más simplemente una hormiga. Todo se encontraba iluminado, era al parecer de día, un clima quizá frío y no había animal alguno habitando el lugar. Humo proveniente de las montañas; posiblemente una chimenea, a lo mejor un incendio, era un misterio completo que verdaderamente no quería descubrir. Continúe mi rumbo, tratando de ignorar dicho olor -bastante fuerte-No formol, ni mucho menos, sólo la referencia de que, aquello que acontecía a tan sólo unos metros no era nada bueno. Di un paso en dirección al frente, un paso en falso que sólo me condujo al abismo.

Mi cuerpo se estremeció y mis ojos se abrieron de golpe -¿Qué demonios? – Pestañé un par de veces intentando aclarar la vista y comprendiendo que lo de hace unos segundos había sido sólo un sueño. Analicé los paquetes vacios que se encontraban en la mesa, esos que en algún momento tenían comida dentro. No pude evitar reírme de mi mismo – Isaac, recuerda los concejos que te daba antes tu tía: “No duermas cuando te encuentras lleno” - Negué con mi cabeza tranquilamente, levantándome de la cómoda silla y dirigiéndome hacía el baño. Observé en el camino el gran reloj de pared que marcaba la noche. Nueve y veintisiete para ser exactos – Aún es demasiado temprano-Susurré en voz baja considerando seriamente en la opción de salir de casa. Llevaba en arresto domiciliario por más de tres días, todo a causa del estudio. Sí, era algo extraño, pero, ¿Qué más daba?

Abrí la llave del lavabo, recogí un poco del agua con mis manos e introduje mi rostro en ellas intentando que aquellos restos de rostro adormecido se desaparecieran. Seguido de ello, me sequé con una toalla y más tarde, regresé a la habitación en la que me encontraba hace un rato. Observé a través de la ventana la lluvia que cada vez aumentaba con el paso del tiempo. Tomé la decisión de buscar simplemente en el armario un saco que sirviera para ocultarme del frío y listo. Tomé las llaves y la billetera que se encontraban por ahí, luego apagué las luces de las habitaciones y salí de aquellas paredes que ahora me parecían completamente aburridas.

Caminé en dirección a un café al que solía ir: Starbucks. Al llegar, noté cómo había parte de la calle cerrada y unas grandes telas en representación a una nueva construcción – Y yo que pensaba que eso no era posible- Nunca en toda mi existencia había visto aquel Café fuera de servicio. Bufé pensando en mi suerte y continuando mi rumbo por otro lugar que también se hallaba por ahí cerca y que me habían recomendado mucho.

Jamás había tenido la oportunidad de asistir a aquella cafetería. Tenía un nombre... ¿Francés? Bueno, no exactamente, era eso considerado como un extranjerismo y se utilizaba para llamar la atención de los clientes: Combinación de dos idiomas. Analicé el lugar desde afuera; se veía cálido y no se encontraba demasiado lleno como para no hallar alguna silla cerca de los ventanales. Sin pensarlo más, tomé la decisión de entrar, pero antes de que esto ocurriera, pude sentir una gran cantidad de agua en la parte izquierda mi cuerpo. Un carro acababa de pasar precisamente por un charco –Oh vaya, Creo que nada más puede pasar- Hice una mueca de desagrado e intenté ignorar ese hecho, mientras entraba al territorio nombrado como L’amour Café.

No era aire acondicionado lo que tenían, era calefacción y a decir verdad, me agradaba definitivamente. Di unos cuantos pasos hasta llegar a la caja registradora, observé con calma los letreros de las bebidas –Un Capucinno doble, por favor- Respondí sonriente a la mujer que se encontraba atendiendo. Ella asintió y me entregó una especie de papel que hacía referencia a lo que había pedido; un recibo. Entregué el dinero exacto, tomé la bebida y me retiré.

No había más de cincuenta personas en todo el local. Se dividía en varios pisos, no me agradaban los primeros así que tomé la decisión de subir al segundo. Éste, extrañamente se encontraba aún más lleno que el anterior. Había una gran cantidad de libros en las estanterías, me acerqué a una y comencé a detallarlos durante unos minutos hasta decidirme por uno. Me dirigí hacía los sofás que estaban al lado del ventanal y me senté en uno de ellos disfrutando del agradable y silencioso momento.
avatar
Isaac Pelletier

Sexo : Masculino
Mensajes : 21
Fecha de inscripción : 08/04/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: C'est la vie. ¿Pourquoi êtes-vous ici?

Mensaje por Pandora S. Hegelund el Miér Abr 25, 2012 1:05 am

Un viejo hombre de cabellos cenizos toqueteaba con los yemas de los dedos las cuerdas de su guitarra cuando bajó del autobús. La señora que había estado sentada a su lado por más de diez minutos en el autobús bajó de éste dándole un golpe en el hombro y mirando a la muchacha con desprecio, y aquél niño rubio que le gritaba a su madre que no quería ir con el médico por fin había desaparecido de su vista. El aire nocturno acarició su rostro y sonrió mientras, con su mirada buscaba alguna señal de Louisa y Coreena. No hubo señal alguna de que estuviesen cerca, por lo que se sentó en uno de los bancos al lado de un señor que parecía alimentar a las palomas con trozos de pan mientras les contaba la historia de su vida, como si aquellos animales fuesen lo único que le quedaba. Miró al señor de arriba abajo; una boina cubría su cabeza y algunos pelos blancos se veían por abajo, su rostro parecía cansado y su mirada triste. Todos los que pasaban por su lado intentaban alejarse de él para evitar que éste les contase las mismas historias que a las palomas, e incluso ella, de manera inconsciente, se había sentado en la otra punta del banco.

Se sintió mal por aquel hombre, ¿y si algún día era ella la loca que se sentaba a dar de comer a las palomas y a la que nadie escuchaba? No, no quería acabar así y era muy poco probable que lo hiciese. O quizás no tan poco probable... Se acercó más a él y aguantó la mirada con la del hombre, mostrandole su mejor sonrisa, –Y dígame, ¿entonces usted comenzó a trabajar tan pronto? –Preguntó con interés para que aquel señor supiese que ella atendía a su historia. El tipo de pelo blanco le sonrió de vuelta, por una milésima de segundo parecía no recordar como se hacía aquel gesto de amabilidad pero después pareció recordarlo a la perfección pues aquella sonrisa duró en su rostro hasta que el viejo tuvo que marcharse. – Gracias por escuchar las aburridas historias de este viejo. –Dijo el hombre, metiendo su mano en el bolsillo de su chaqueta. –Eres una joven muy amable. -Extendió su brazo con el puño cerrado, como si en él hubiese algo que nadie más debía ver, y miró a la chica, animándola a que acercase la palma de su mano. –Guarda esto, era de mi mujer pero ella... Ella ya no está con nosotros. Prefiero que esté contigo a que acabe en una tienda de antigüedades cuando yo me vaya con ella. –Murmuró dejando caer una cadena dorada sobre la fina palma de la chica y haciendo que Pandora cerrase los dedos entorno a esta antes de levantarse del banco y marcharse camino a ninguna parte.

Fue entonces cuando una melodía extraña provino del bolso de su chaqueta oscura, entonces recordó que había quedado de verse en aquella esquina con las chicas. Sacó su celular con cierto aire de aburrimiento. Era un mensaje de texto de parte de Louisa, avisándole que ninguna de las dos podría ir aquella noche. –Estúpido autobús sin cobertura. –Maldijo en voz baja mientras miraba molesta sus viejas botas. Si hubiese salido un poco más tarde de casa seguro habría podido leer el mensaje y no habría tenido que tomarse la molestia de ir hasta allí. Sintió una leve punzada en el puño derecho y recordó que llevaba la pequeña cadena dorada, la observó con más cuidado y detenimiento dándose cuenta de que era una estrella. Su cabello castaño y menos revuelto de lo normal, casi peinado estaba siendo levemente alborotado por la suave y helada brisa que la noche comenzaba a ofrecer. Con la zurda tomo su cabello, haciéndolo todo hacía un lado y colocándose la cadena alrededor del cuello y metiendo la estrella bajo su blusa, dejando sólo a la vista la fina cadena dorada.

No tenía intención alguna de regresar a casa temprano, el sólo pensar en ello le provocaba una creciente sensación de aburrimiento. Tiritó por un instante, no sabía si era por el frío o por el simple hecho de que llevaba sentada en el banco demasiado tiempo, lo suficiente cómo para que sus músculos se vieran entumecidos. Pero fue la luz de un local cercano la que logró sacarla de su leve ensimismamiento. Era ese café al que solía ir casi cada noche de miércoles a leer un poco. Echó un rápido vistazo a su reloj, cuarto para las diez. Sin más se encaminó al lugar. Lucía cálido, cómodo y en aquellos momentos hasta le parecía lindo. Al abrir la puerta las campanitas que ya conocía sonaron con un ligero tintineo de par en par. –Hola Rhonda. –Saludó con una leve sonrisa a la encargada del lugar. Era la más vieja en comparación a los chicos que atendían la caja. La conocía de años atrás, cuando de niña visitaba el café con su abuela, recordaba aquél delicioso chocolate caliente con un ligero toque sabor canela y crema batida que solía prepárarle cuando se encaminaba al segundo piso a pequeños pasitos, hasta la sección de cuentos, tomando algunos para que su abuela se los leyese. –Lo mismo de siempre, por favor. –Pidió amablemente, acomodando su cabello de nuevo y entregándole el dinero exacto. –Gracias, que tengas una linda noche. –Agradeció despidiéndose para subir las escaleras hacía el segundo piso. El lugar era amplio, y esa planta era siempre la más concurrida porque era allí dónde la librería se encontraba. Se paseó entre los estantes, tomando un pequeño sorbo de su chocolate, hasta que se decidió por un libro de aspecto viejo, gastado. Se encaminó al mismo lugar que siempre ocupaba, uno de los sofás extensos que estaban al lado del ventanal. Se sentó en uno que estaba más o menos libre, sólo había un chico en él, no creía que le molestase. Sin decir nada se sentó y cuando se disponía a abrir el libro dio un sorbo al chocolate, con el cual estuvo a punto de ahogarse. Conocía al chico que estaba a su lado. Era… era… el chico del auto. Rápidamente se puso de pie. Cerró el libro de golpe y estaba lista para irse a buscar otro lugar. No supo si era debido al frío o a los ligeros nervios que sentía.
El contenedor de su chocolate se había resbalado involuntariamente de sus manos, derramándose en el suelo. Bien hecho, Pandora pensó para sí misma dejando el libro en la pequeña mesilla que le quedaba enfrente. Se agacho tratando de cubrir su rostro, esperando que no la reconociera. Tomó un puñado de toallas de papel intentando secar el chocolate.

_________________

She has no idea. The effect she can have
I AM NOT PRETTY. I AM NOT BEAUTIFUL. I AM AS RADIANT AS THE SUN
avatar
Pandora S. Hegelund

Mensajes : 124
Fecha de inscripción : 27/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.